Estoy harta de todos esos defensores de la decadencia, que se dicen capaces de olerla a distancia, y la encuentran en todos los sitios a los que dirigen la mirada, y se creen a salvo de ella, pero no lo están.
Están hundidos en ella hasta el cuello.
A voz en grito denuncian que la sociedad apesta, que la humanidad se muere, se suicida, se arroja en caída libre y sin paracaídas por un precipicio sin nombre ¿y qué hacen ellos por salvarla?
¿creen que sólo con quejarse y hacer mucho ruido le hacen algún bien al mundo? No desaprovechan ninguna oportunidad para lanzar su veneno contra todo, citan a filósofos famosos, berrean y nunca se cansan de escupir y vomitar injurias, como si eso los hiciera superiores.
Estoy harta de oírlos. Estoy harta de oír decir que el mundo es un lugar triste, feo y malo.
Estoy harta de estar harta.
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miércoles, 22 de agosto de 2007
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