
Lo descubrí el otro día en el laboratorio, mientras revisaba una muestra de aguas residuales provenientes de una granja de cerdos - no transgénicos-. Lo descubrí por casualidad, como sucede a veces con los grandes descubrimientos- la ley de la gravedad, la penicilina, los champignones...
El punto es que lo descubrí:
Plankton, sí, la cosita pequeña que se quiere robar la fórmula secreta de la kangreburger, es en realidad una Chlamydomonas nivalis.
Allí está una fotografía, para que comparen.