jueves, 16 de agosto de 2007

Murcielagueando...

Ests tres días que acaban de pasar me la he pasado de maravilla, murcielagueando. Quiero decir, literalmente conviviendo con murciélagos de distintas especies, y es que me fui de salida de campo con un grupo de estudiantes de postgrado que están haciendo muestreos en distintas zonas del estado, para conocer las especies de murciélagos que habitan la región y estimar el tamaño poblacional. Son datos que ayudarán a desarrollar una estrategia para la conservación de estos bichos.
Me alegra decir que no me costó ningún trabajo adaptarme a los horarios de actividad de los murciélagos. Casi casi los envidio porque tienen un estilo de vida similar al que a mí me encantaría adoptar. Se despiertan a las ocho de la noche, cuando la abominable luz solar ya se apagó, y apenas comienza a amanecer regresan a la tranquila y acogedora obscuridad de su húmeda caverna.
Para un bicho nocturno como yo esta fue de las mejores salidas de campo que he tenido en la vida.

viernes, 10 de agosto de 2007

Alpiste Tostado

Me quedé un largo rato mirando esa foto tan vieja, medio amarillenta, en el album más antiguo que tiene la familia.
Ella era mi tía abuela. Yo no la conocí, porque ella se murió antes de que yo naciera. Desearía tener más información acerca de ella, pero lamentablemente mi recopilación de datos no ha resultado muy fructífera, porque la mayoría de los que la conocieron ya están muertos y los que están vivos no la conocieron mucho, o eran demasiado pequeños como para recordarla.
Así que todo lo que sé de ella se fundamenta en algunos recuerdos de mi abuelita, de esas anécdotas que me contaba por las tardes, sentada en su mecedora, mientras tejía o algo por el estilo.
Era la más joven en la casa de mi abuelo, su hermanita. Dicen que era muy rara, que estaba un poco loca, yo no sé. Lo que sí sé es que era muy bonita. No importa que llevara ropa de niña de escuela católica, no importa el peinado de principios del siglo veinte; la belleza de mi tía abuela es de ésas que no tienen época. Sus ojos atemporales aún cautivan atravesando la foto.
Se llamaba Alicia, pero le decían Alpiste Tostado, porque a ella así le gustaba que le dijeran, por más que a mi bisabuela le diera el soponcio cada vez que oía llamar a su princesa con tan peculiar pseudónimo. A ella no le importaba.
La joven de la foto no se parece en nada a la mujer que aparece en fotos posteriores, y que dicen que es la misma. Dicen que la melancolía la hizo consumirse antes de tiempo. Dicen que mi bisabuela no la dejó casarse ni tener novio nunca, porque todos los hombres le parecían poca cosa para su princesita, y que por eso se quedó solterona y se volvió amargada.
Pero nada le pudo quitar esos ojos, que observan el mundo en silencio, desde el siglo pasado.

lunes, 6 de agosto de 2007

Plankton...


Lo descubrí el otro día en el laboratorio, mientras revisaba una muestra de aguas residuales provenientes de una granja de cerdos - no transgénicos-. Lo descubrí por casualidad, como sucede a veces con los grandes descubrimientos- la ley de la gravedad, la penicilina, los champignones...

El punto es que lo descubrí:


Plankton, sí, la cosita pequeña que se quiere robar la fórmula secreta de la kangreburger, es en realidad una Chlamydomonas nivalis.

Allí está una fotografía, para que comparen.

martes, 31 de julio de 2007

Anuncio...

Ok, sí ya sé que no le importa a nadie. Pero a mí no me importa que no le importe a nadie. Igual no creo que a nadie le importe si a mí me importa o no... ¡ya basta!
Lo que quería decir - antes de que pararme una hora bajo el Sol me hirviera por completo el líquido encefalorraquídeo- es que, en fin, no quiero que esto se convierta en mi diario personal, porque, a decir verdad ¿qué le importa al mundo entero esta hostia que es mi vida?
Pero lo quiero decir y lo voy a decir, se acabó -este post no debió ser tan largo, para empezar- es que hoy...
¡por fin...!
¡YA SALÍ DE VACACIONES!


Sí, me alegra un poco. Pero soy rara. No bien acabo de escribir esto y ya sale mi pesimismo a defender su territorio. Y es que siempre que estoy de vacaciones, termino aburriéndome tanto que caigo en depresión y/o comienzo a manifestar un comportamiento autodestructivo.
Ya ni modo. Tendré que buscar un pasatiempo o un empleo de medio tiempo, para variar.

Este post no tiene razón de ser...

Es la verdad.

domingo, 29 de julio de 2007

Mirada retrospectiva.


A decir verdad, éste es solamente uno de mis múltiples defectos. Algo que quisiera cambiar y no lo logro, y tengo que aceptarlo y lidiar con ello día tras día: Con más frecuencia de la que me es conveniente, me doy cuenta de lo mucho que me cuesta y lo difícil que es para mí el dejar ir.
Hay muchas cosas, personas, lugares, situaciones, con las que me he topado en la vida, y que me han marcado profundamente. Algunas de ellas tuvieron que irse, simplemente por que las cosas siempre cambian. De hecho, alguna vez escuché decir que esa es una de las grandes tragedias de la vida: todo cambia.
Pero otras veces, he tenido la posibilidad de decidir qué se queda y que se va de mi vida. Y he decidido dejar cosas atrás, decir no. El que sea una decisión mía, tomada a voluntad, no significa que a veces no me hayan dolido los desprendimientos de este tipo. Muy por el contrario, varias veces me he lastimado al decidir deshacerme de algo, sin que eso quiera decir que me arrepienta.

Desde aquí, desde adentro, quiero enviar una mirada, retrospectiva y nostálgica, a todas aquellas cosas y personas bellas, maravillosas, milagrosas, fantásticas, con las que me he cruzado en el camino, y he rechazado deliberadamente. A todas aquellas bendiciones - no soy religiosa, pero no encuentro una mejor palabra- que no acepté recibir, a todas esas vidas posibles que pudieron ser buenas pero escogí no vivir, para poder continuar buscando quién sabe qué, quisiera poder haberles dicho adiós y no gracias con una poca más de decencia, en vez del no puedo y huida que es lo que siempre aplico.
Aunque supongo que ése es sólo otro más de mis múltiples defectos.

martes, 24 de julio de 2007

Cosas que me dan miedo...

No necesariamente son las cosas que más me dan miedo, pero son unas de las más inquietantes:
1. Las cucarachas
2. Los espacios pequeños y cerrados, como los elevadores, o los congeladores de las tiendas
3. La combustión espontánea de seres humanos
4. Los íncubos
5. Cruzar las calles
6. La tecnología avanzada
7. Las canciones cristianas