Vaya, vaya, hace como un mes que no escribo nada aquí, casi casi pensé que no volvería. Es una verdadera lástima para mí el haber tenido que abandonar esta página tantos días, que la página podrá ser buena o mala pero al cabo es mía y yo la estimo. A menudo me recriminaba a mí misma por haber dejado de actualizarla, pero otros asuntos me absorbían apenas comenzaba a pensar en ello, y así se fueron pasando las semanas...
Ya sé que está mal el ser tan inconstante, lamento haber hecho esperar tanto a los pocos lectores que ya tenía, pero, bueno, sé que se las habrán arreglado sin mí, nadie es indispensable, y menos en el mundo de los blogs -hay tantos, ¡pero ningún otro mío!
Este abandono se debió a muchísimos factores, en parte, a mi reencuentro con mis familiares que no veía hace como 200 millones de años, a las tareas de la escuela, a la falta de dinero, ya que tengo el inconveniente de no tener compu en casa y tengo que o bien gastar en en el ciber, o bien escribir en centros de computo publicos y bibliotecas donde esta actividad o no se permite o no esta muy bien vista.
En parte tambien mis propios problemas personales, sentimentales, psicológicos y existenciales me habian impedido venir a escribir, todo esto aunado al hecho de que sentia que no tenia nada interesante que publicar ¡nada que decirle al mundo!
Pero a fin de cuentas volví y me alegro de saber que ningún cibermonstruo comeblogs con garras retráctiles y reproductor de mp3 integrado - de esos que abundan- se ha almorzado el mío. Podría decir que ahora prometo ser más constante y toda la cosa, pero les mentiría, la verdad es que no sé qué es lo que voy a hacer mañana, ni al rato, cualquier cosa me puede pasar y a ustedes también y eso es lo más bello y lo más trágico que tiene la vida así que yo por eso no prometo nada
¡dan tanta tristeza las promesas rotas!
miércoles, 3 de octubre de 2007
martes, 4 de septiembre de 2007
Consejo práctico
Hagan lo que hagan, por lo que más quieran nunca se pongan un pepino de mar cerca de un ojo. No están para saberlo ni yo para contarlo pero me dijeron por ahí que la vecina de la tía abuela de una amiga lo hizo y se quedó ciega para siempre dicen que porque los pepinos de mar secretan una sustancia que se llama holoturina cuando se sienten amenazados y esa sustancia le destruyó por completo la córnea y ahora la pobre esta ciega de un ojo y anda por ahí como si le estuviera siempre haciendo guiños a todo mundo pero qué cosa tan indecente verdad de dios.
Lo que no sé es porque será que a la señora se le ocurrió que sería buena idea ponerse un pepino de mar sobre el ojo, algunos dicen que lo leyó en una revista científica de ésas como cosmopolitan o vanidades, otros dicen se lo recomendó un doctor naturista chino que vive a la vuelta en la otra cuadra y que ya está ciego de los dos ojos, pero yo más bien pienso que lo que quería era desinflamarse las bolsas de los ojos o reducirse las líneas de expresión o alguna cosa así y pensó que los pepinos de mar serían más efectivos y mejores que los pepinos convencionales por aquello de que no los riegan con pesticidas como a los pepinos de la tierra pero le salió mal la jugada porque los pepinos de mar tienen un poquito de mal carácter qué se le va a hacer, pero no por eso se piense que los pepinos de mar son malos porque dicen los entendidos que la holoturina tambien ayuda en el tratamiento contra el cáncer, por eso si se encuentran un pepino de mar en el camino no le hagan daño porque son inofensivos, con que no se los coman ni se los pongan en los ojos es más que suficiente no me diga que no.
Lo que no sé es porque será que a la señora se le ocurrió que sería buena idea ponerse un pepino de mar sobre el ojo, algunos dicen que lo leyó en una revista científica de ésas como cosmopolitan o vanidades, otros dicen se lo recomendó un doctor naturista chino que vive a la vuelta en la otra cuadra y que ya está ciego de los dos ojos, pero yo más bien pienso que lo que quería era desinflamarse las bolsas de los ojos o reducirse las líneas de expresión o alguna cosa así y pensó que los pepinos de mar serían más efectivos y mejores que los pepinos convencionales por aquello de que no los riegan con pesticidas como a los pepinos de la tierra pero le salió mal la jugada porque los pepinos de mar tienen un poquito de mal carácter qué se le va a hacer, pero no por eso se piense que los pepinos de mar son malos porque dicen los entendidos que la holoturina tambien ayuda en el tratamiento contra el cáncer, por eso si se encuentran un pepino de mar en el camino no le hagan daño porque son inofensivos, con que no se los coman ni se los pongan en los ojos es más que suficiente no me diga que no.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Loca mente
Permítaseme arrojar una gran carcajada
( gran carcajada, imagínensela)
directo a la cara de todos esos especialistas que de verdad piensan que porque tienen una licenciatura en la materia, ya son expertos en psicología o psiquiatría humana, y creen que pueden comprenderlo a uno mejor que uno mismo.
Me río en sus caras.
No, doctor, no estoy mejorando, por más que usted que diga que estoy mejorando no es cierto, no- estoy - mejorando. ¿Qué se ha creído usted para pensar que puede venir a decirme a mí cómo me siento?
Entienda que mi tristeza no es una enfermedad.
No me venga con esos ejercicios para conseguir una catarsis. Si usted quiere que me ponga a llorar cada sesión contándole mis secretos más profundos sólo para que usted tenga algo emocionante que redactar en el informe, el chiflado es usted.
Psiquiatras...
( gran carcajada, imagínensela)
directo a la cara de todos esos especialistas que de verdad piensan que porque tienen una licenciatura en la materia, ya son expertos en psicología o psiquiatría humana, y creen que pueden comprenderlo a uno mejor que uno mismo.
Me río en sus caras.
No, doctor, no estoy mejorando, por más que usted que diga que estoy mejorando no es cierto, no- estoy - mejorando. ¿Qué se ha creído usted para pensar que puede venir a decirme a mí cómo me siento?
Entienda que mi tristeza no es una enfermedad.
No me venga con esos ejercicios para conseguir una catarsis. Si usted quiere que me ponga a llorar cada sesión contándole mis secretos más profundos sólo para que usted tenga algo emocionante que redactar en el informe, el chiflado es usted.
Psiquiatras...
domingo, 26 de agosto de 2007
Puertas...
Sé que suena como imposible, pero estoy casi segura de que en mi habitación existen puertas interdimensionales, a través de las que se puede viajar a voluntad por el espacio-tiempo. Las cosas desaparecen en ellas y aparecen en otros lugares, para luego volver a aparecer en mi habitación, en coordenadas distintas a donde estaban cuando partieron.
O es eso o es que soy demasiado desordenada.
O es eso o es que soy demasiado desordenada.
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Antisepsis ortogonal
Sumergida en un líquido viscoso, caprichosa creación de un hipotálamo maleducado, me pierdo entre la resonancia de unos gritos lacrimógenos que parecen venir de muy lejos.
Titubeando entre las posibles desventajas de una salpingoclasia, y la tentadora opción que se dibuja en la etiqueta del ácido muriático, no puedo dejar de tener un poco de miedo.
Unas pocas expectativas se cuelan a través de las grietas húmedas de mi esperanza, causándole dolor de ojos y temblores espasmódicos, y yo les doy la bienvenida un tanto ecuánime.
Me da tristeza ver la coladera destapada, y a los gusanos -¡pobrecitos!- lloviéndome encima desde el techo.
No puedo entender todavía porqué el miedo se me sigue enredando desde dentro hacia afuera del tubo digestivo, debe ser porque tengo mucha hambre, pero sé que se me calmará en cuanto me clave sus colmillos en el sitio marcado por la equis, y sus neurotoxinas ya no me permitan saber quién es quién.
Dicen los médicos -y los detectives forenses lo confirman- que mi enfermedad es muy rara, pero que no debo preocuparme, que el único remedio es lo suficientemente doloroso como para durarme toda la vida, y consiste en practicarme, sin anestesia ni otros endulzantes artificiales, una urgente e inmediata antisepsis ortogonal.
Titubeando entre las posibles desventajas de una salpingoclasia, y la tentadora opción que se dibuja en la etiqueta del ácido muriático, no puedo dejar de tener un poco de miedo.
Unas pocas expectativas se cuelan a través de las grietas húmedas de mi esperanza, causándole dolor de ojos y temblores espasmódicos, y yo les doy la bienvenida un tanto ecuánime.
Me da tristeza ver la coladera destapada, y a los gusanos -¡pobrecitos!- lloviéndome encima desde el techo.
No puedo entender todavía porqué el miedo se me sigue enredando desde dentro hacia afuera del tubo digestivo, debe ser porque tengo mucha hambre, pero sé que se me calmará en cuanto me clave sus colmillos en el sitio marcado por la equis, y sus neurotoxinas ya no me permitan saber quién es quién.
Dicen los médicos -y los detectives forenses lo confirman- que mi enfermedad es muy rara, pero que no debo preocuparme, que el único remedio es lo suficientemente doloroso como para durarme toda la vida, y consiste en practicarme, sin anestesia ni otros endulzantes artificiales, una urgente e inmediata antisepsis ortogonal.
miércoles, 22 de agosto de 2007
Harta...
Estoy harta de todos esos defensores de la decadencia, que se dicen capaces de olerla a distancia, y la encuentran en todos los sitios a los que dirigen la mirada, y se creen a salvo de ella, pero no lo están.
Están hundidos en ella hasta el cuello.
A voz en grito denuncian que la sociedad apesta, que la humanidad se muere, se suicida, se arroja en caída libre y sin paracaídas por un precipicio sin nombre ¿y qué hacen ellos por salvarla?
¿creen que sólo con quejarse y hacer mucho ruido le hacen algún bien al mundo? No desaprovechan ninguna oportunidad para lanzar su veneno contra todo, citan a filósofos famosos, berrean y nunca se cansan de escupir y vomitar injurias, como si eso los hiciera superiores.
Estoy harta de oírlos. Estoy harta de oír decir que el mundo es un lugar triste, feo y malo.
Estoy harta de estar harta.
Están hundidos en ella hasta el cuello.
A voz en grito denuncian que la sociedad apesta, que la humanidad se muere, se suicida, se arroja en caída libre y sin paracaídas por un precipicio sin nombre ¿y qué hacen ellos por salvarla?
¿creen que sólo con quejarse y hacer mucho ruido le hacen algún bien al mundo? No desaprovechan ninguna oportunidad para lanzar su veneno contra todo, citan a filósofos famosos, berrean y nunca se cansan de escupir y vomitar injurias, como si eso los hiciera superiores.
Estoy harta de oírlos. Estoy harta de oír decir que el mundo es un lugar triste, feo y malo.
Estoy harta de estar harta.
viernes, 17 de agosto de 2007
El amor...
Hay quien dice que el amor es una real joda. Yo no lo sé, porque no lo conozco. Lo que sí es una joda es cuando te das cuentas de que lo que creías que era amor no lo es.
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